No. 438, Los colores del tiempo... los colores de Roma

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FUNDADORES: Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio. DIRECTORA: Amparo Osorio. COMITÉ EDITORIAL: Iván Beltrán Castillo, Fabio Jurado Valencia, Carlos Fajardo. CONFABULADORES: Fernando Maldonado, Gabriel Arturo Castro, Guillermo Bustamante Zamudio, Fabio Martínez,  Javier Osuna, Sergio Gama, Mauricio Díaz. EN EL EXTERIOR: Alfredo Fressia (Brasil); Armando Rodríguez Ballesteros, Osvaldo Sauma (Costa Rica). Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Rodolfo Häsler (España); Luis Rafael Gálvez, Martha Cecilia Rivera (Estados Unidos); Jorge Torres, Jorge Nájar, Efer Arocha (Francia); Marta L. Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Renato Sandoval (Perú); Luis Bravo (Uruguay); Luis Alejandro Contreras, Benito Mieses, Adalber Salas (Venezuela);
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LOS COLORES DEL TIEMPO LOS COLORES DE ROMA



Nuevo homenaje al maestro Ángel Loochkartt con la inauguración de su obra gráfica Los colores del tiempo Los colores de Roma








E E CUMMINGS

 


You are whatever a moon has always meant 
and whatever a sun will always sing.

Eres lo que la luna siempre ha querido decir
Y lo que el sol siempre cantará

Vertido al español por el poeta Luis Rafael Gálvez


ALEJANDRA PIZARNIK



LA ENAMORADA

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


LA JAULA

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas. 

CHARLES BUKOSKY




AVISO AMISTOSO A UN MONTÓN DE JOVENCITOS*

Ve al Tibet
cabalga un camello
lee la Biblia
tiñe tus zapatos de azul
deja crecer tu barba
da la vuelta al mundo en una canoa de papel
suscríbete al “The Saturday Evening Post”
mastica solamente con el lado izquierdo de tu boca
cásate con una mujer de una sola pierna
aféitala con una buena máquina
tatúa tu nombre en su brazo
cepilla tus dientes con gasolina
duerme todo el día y trepa árboles de noche
se un monje y bebe perdigones y cervezas
sujeta tu cabeza bajo el agua y toca el violín
haz la danza del vientre ante velas rosadas
mata a tu perro
postúlate a alcalde
vive en un barril
siembra tulipanes en la lluvia

pero no escribas poesía

SOLO, CON TODOS*

La carne cubre el hueso
y ponen una mente
adentro
a veces un alma
y las mujeres rompen
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
mucho
y nadie encuentra
al otro
pero se escudan
buscando
arrastrándose de cama en cama
la carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que carne

No hay ninguna posibilidad
estamos todos entrampados
en un destino
singular

nadie encuentra
al otro
Los tristes barrios llenos
los basureros llenos
los manicomios llenos
los hospitales llenos
los cementerios llenos

nada más
se llena


LA TRAGEDIA DE LAS HOJAS*

Me desperté en medio de la resaca
y los helechos estaban muertos
las plantas amarillas como maíz en sus potes
mi mujer se había ido
y las botellas vacías como cadáveres desangrados
me rodeaban con su inutilidad:
sin embargo seguía brillando el sol
y la nota de mi casera estaba arrugada en una
amarillez agradable e inofensiva;
ahora lo que necesitábamos
era un buen comediante, al viejo estilo,
un bufón con bromas sobre el dolor absurdo;
el dolor es absurdo porque existe y nada más;
me afeité cuidadosamente con una máquina vieja,
el hombre que una vez fue joven y se decía
que era un genio; pero
esa es la tragedia de las hojas,
de los helechos muertos, de las plantas muertas;
me dirigí a la oscura sala
donde estaba la casera
terminante y cargada de maldiciones
mandándome al infierno
agitando sus brazos gordos y sudorosos,
gritando
pidiendo a gritos el alquiler
porque el mundo nos había fallado a los dos

*Poemas vertidos al español por el poeta Benito Mieses


EL ARTE EN EXPANSION

Por CARLOS FAJARDO FAJARDO*


“Las fronteras del ‘arte’ se han expandido hasta el punto
de poder incluir casi cualquier cosa,
lo que es lo mismo que decir ninguna”.
Mario Perniola

El arte se expande, se mezcla en todos los ámbitos; todo se considera artístico:  el arte de los esquizofrénicos y los psicóticos, el esotérico y paranormal, el diseño en todas sus formas, los exvotos religiosos, los médiums, objetos antropológicos, las técnicas de restauración de banalidades, el llamado arte bruto; las escenas de transgresión y violencia; las video conferencias, los syborgs, las técnicas de la artesanía, la caligrafía, los desechos industriales, la decoración del hogar, las antigüedades recién envejecidas, la basura reciclada…1 En fin, el arte se diluye en creaciones que han puesto en cuestión el concepto tradicional de obra.  De por sí, se ha difuminado la idea moderna de obra de arte, expandiendo sus fronteras a diversos y disímiles campos nunca antes contemplados como elementos artísticos.
Ya no hay obras, sólo prácticas y acciones artísticas. Desde esta perspectiva todo puede ser arte, todos somos artistas. Esta idea, proveniente del Dadaísmo, y más específicamente de los Ready Made de Marcel Duchamd, proyecta una cierta “democratización del arte” que asume a éste más como una acción y no tanto como una obra. Arte de lo procesual en beneficio de realizar acciones, procesos y pragmatismos temporales, instantáneos, volátiles, que se esfuman.
Por tanto, en esta estética expandida desaparece el concepto de creador “único”, y entran en escena “creativos” que realizan acciones y “prácticas artísticas”, mas no “obras de arte”. El artista como chamán, mago, payé, bohemio y romántico, con aureola,  y la obra como tótem supremo se desvanecen. ¿Estamos, quizás, llegando a considerar un “arte sin obras”, como lo definió  Jeam Galard? O ¿Estamos en una cultura que disuelve la memoria artística, convirtiéndola en procesos, acciones que se evaporan?
Estas “prácticas artísticas” han ido cambiando las nociones esencialistas, subjetivistas e identitarias estéticas. Se masifica un arte del acontecimiento, objetos destinados a la disolución y a la desaparición. Procesos de comunicabilidad que se manifiestan en acciones inmediatas, veloces. Todo tiene posibilidad de ser considerado arte, basta que un crítico, una revista especializada, un museo, una galería, la academia, los medios de comunicación, una subasta, un marchand o curador de arte lo legitime. Así se les da peso ontológico a las fusiones y a la dilatación de las fronteras artísticas en todas las esferas y manifestaciones culturales.
En palabras de Mario Perniola “el arte expandido es una gran oportunidad para quienes quiéranlo o no, han quedado fuera del ‘mundo del arte’ institucional, pero también supone un gran peligro porque en el crecimiento bulímico de muestras bienales, exposiciones, libros de arte, stage, seminarios, fundaciones…acaban siendo asimilados y confundidos precisamente con aquello que han combatido y de lo que han querido distinguirse, pagando frecuentemente su aislamiento con pobreza, inoperancia, depresión y enfermedad (…). Han caído las fronteras que separaban lo que estaba legitimado como ‘arte’ de lo que no era reconocido como tal” (2016, págs. 52, 53,57).
Tanto el arte de los marginales, de los solitarios, excluidos, rebeldes, llamado por Dubuffe Art Brut, como el arte contracultural y fuera de la norma; tanto el outsider Art, como el arte convencional; tanto el arte de los diletantes y de los delirantes, como el de los “artistas profesionales”; el arte de los irónicos y cínicos, de los restauradores y el de los críticos, ahora convertidos en comentaristas; tanto el business art, el publicista y el decorador, como las acciones artísticas espontáneas realizadas por niños, todos se concentran y se combinan, diluyen sus distancias.
¿Qué ha pasado con las nociones de obra, artista, autonomía y creación debido a estas mutaciones en el corazón mismo del concepto de arte? Si se han diluido los conceptos básicos de las magnas estéticas, ¿Se habrá desembocado a lo que Alessandro Baricco llama “los síntomas de la barbarie”? Dichos síntomas, según este autor, se manifiestan en el sentido de la espectacularidad “que no requiere esfuerzo”, pues, al bárbaro “el esfuerzo le importa un comino. No porque sea estúpido, sino porque para él, este no es un valor. O mejor dicho: al no tratarse ya de un placer el bárbaro ha dejado de creer que el camino para el sentido pasa por el esfuerzo (…). El bárbaro va donde encuentra la espectacularidad porque sabe que allí disminuye el riesgo de detenerse. Porque allí disminuye el riesgo de pensar” (2013, págs. 158,159).
Llegado a este punto, el concepto de arte cambia de sentido y de rumbo; pasa a constituirse en una actividad tan común y cotidiana como cualquiera, puesto que todos podemos realizar acciones artísticas. Queda en entredicho la tan teorizada y proclamada “función emancipadora del arte”, la “autonomía crítica de la obra y del artista”, ahora subordinados a la institucionalidad del “mundo del arte”, dominado, principalmente, por los curadores, los comentaristas, las galerías, los museos, las editoriales, el mercado y los medios. La transversalidad temática y técnica, la inter y transdisciplinariedad, la multilocalización conceptual y pragmática, la multi e hipermediación se manifiestan en las propuestas de una estética expandida.
Un ejemplo de todo esto lo encontramos en la ornamentación doméstica y en la espacialidad del hogar, donde apreciamos ciertas acciones decorativas que la ubican en las múltiples posibilidades que ha generado esta expansión de las prácticas artísticas. A los espacios hogareños se les da sentido y presencialidad a través del uso de los objetos, de su distribución y de su accionar como productos que cumplen una función específica, no solo decorativa, sino simbólica y existencial.
De tal manera que la casa se vuelve territorio de expresividad estética, gracias a la multilocalización de los objetos y los gustos artísticos. Tanto su interior como el exterior son espacios donde se expresan las sensibilidades, ideas e imaginarios, los sentimientos personales o colectivos, la  memoria, los recuerdos y mentalidades socioculturales. Objetos de consumo comercial, junto a los que contienen una carga sentimental fuerte: retratos de familiares muertos, la fotografía de paseos, bodas, bautizos, primeras comuniones; altares con biblias y santos elevados como fetiches ornamentales; jardines artificiales, reliquias y adornos de tradición familiar y electrodomésticos como la nevera que sirven de soporte para postales y recuerdos de viaje, recetas, domicilios, direcciones, mensajes, fotos, regalos, etc. Por consiguiente, se pasa de lo monumental estético al ornamento doméstico; a las estéticas del consumo, con objetos que se desechan, pero que se perpetúan –efímeramente- gracias a su presencia temporal ante un espectador usuario.2
Estas  estéticas construyen un “sistema ornamental” y una iconografía material, simbólica, política, imaginaria y estética. Unir la acción artística con las acciones domésticas, nos da la idea de que en casa todos podemos ser artistas, todos podemos ser creadores.

REFERENCIAS
Baricco, Alessandro. (2013). Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación. Barcelona: Anagrama.
Perniola, Mario (2015) El arte expandido. Buenos Aires: Casimiro.

1 También se  considera  artístico el bricolaje, la gastronomía, los libros de artista, vídeos y fotografías de enfermos terminales, de violaciones, atentados terroristas, torturas, asesinatos, las vitrinas comerciales, variedad de instalaciones, artes corporales, artes del acontecimiento, arte en la red…
2 Véase en este aspecto el artículo de Juan Diego Sanín “paisajes domésticos. Practicas decorativas y ornamentos caseros y mortuorios” en Pluralismo artístico. Medellín: Universidad Pontificia Bolivariana, 2009.


*Poeta y ensayista colombiano.



LOS APRENDICES

Daniel  Montoya Álvarez*

Importancia de la síntesis

Todos los escritores de mini-ficción nos destrozábamos la cabeza en un afán irrefrenable de  superar la síntesis del Dinosaurio de Monterroso, de apenas 7 palabras y 22 sílabas. Uno de los escritores más prometedores de la generación escribió un portentoso microrrelato de apenas cuatro palabras, polifónico, profundo en la dimensión humana del recuerdo, y de inmediato las antologías y las mejores revistas de este género lo incluyeron como una piedrita de oro en sus páginas. Otro escritor, más audaz, se atrevió a publicar un texto en el que las únicas letras que aparecían en la hoja eran las del título. Este también alcanzó gran renombre. Sin embargo, cuando uno de los genios de este género sacó a la luz su mayor conquista a la imaginación, el público no soportó tanta audacia. En el lanzamiento del libro, en vez de leer un fragmento de sus páginas, como suele hacerse siempre, el autor se quedó callado por más de media hora. Sólo al final el público entendió que se trataba de un libro con todas sus cien hojas en blanco, sin paginación, cuya única palabra en el título era: Adiós. De ahí en adelante todos los escritores de mini-cuento, siguiendo su ejemplo, nos impusimos el silencio. En la ciudad nos conocían de sobra por nuestro voto de mutismo sin término. Hasta que un día a alguien se le ocurrió la idea de sintetizar el silencio.

Los aprendices

Cansada de nuestros fracasos escolares, la profesora decidió demostrarnos que la culpa no era suya. Llevó a clase un león y lo hizo sentar enfrente de todos. La profesora nos explicó que ella le había enseñado a leer y escribir. Le pasó una hoja y él, manso y decente en sus gestos, leyó en voz alta, en perfecto español y con un tono lírico que nos estremeció. Apenas terminó, la profesora le pasó una evaluación, que él contestó rápidamente. Ella la calificó delante de todos y las respuestas eran perfectas.
Yo me levanté de la silla, aplaudí y solté un fuerte rugido de entusiasmo desde el fondo del vientre, como nos había enseñado la profesora. El león bajó la cabeza y agachó las orejas, asustado, como si jamás hubiera oído un sonido semejante. 

* Nació en Puerto López, Meta, (1984). Estudió Licenciatura en Lengua Castellana en la Universidad del Tolima y actualmente cursa un máster en Neuropsicología y Educación en la Universidad de la Rioja, España. Es profesor de tiempo completo en la Universidad de Ibagué y pertenece a la red nacional de escritura creativa, Relata-Liberatura.
Algunos de sus trabajos han sido finalistas en diversos con cursos nacionales e internacionales. Autor de: Ratones de fin de siglo, (minicuentos) Universidad del Tolima 2013, y Las dos puertas (relatos) 2016.